'EL MAI..'
El Mai llegó a nosotros una tarde, lo traje a nuestra casa con aspecto descuidado y con los rasgos de abandono de cualquier gato de la calle, con hambre y sin mucho amor. Cuando decidimos adoptarlo, notamos que era algo arisco con nosotros, probablemente por las terribles vivencias que quizá sufrió en las calles, pero sabíamos que solo era cuestión de darle el amor y tenerle la paciencia que cualquier mascota podría necesitar.
Todavía al día de hoy recuerdo el momento en que le dimos su primera comida, la cual digirió con la misma desesperación de un náufrago que encuentra tierra firme. Calculamos que tenía alrededor de 20 días de nacido, y aunque no pudimos comprobar su verdadera edad, su pequeño tamaño (ya fuera por hambre o por tiempo en abandono) tan solo logró ganarnos más el corazón.
La razón por la que decidimos llamarlo “El Mai” fue que un día al estar pensando en posibles nombres para él, repentinamente recordé una frase muy particular del slang de la Ciudad de México. Una muy usual entre los trabajadores del área de construcción en donde las frases “Entonces qué Mai….”, “Pásele usted Mai….”, “Venga Mai….” hacen referencia al “Maestro (Mai)” de la obra en construcción, y gracias a que fue en una zona de construcción donde lo encontraron, me pareció el nombre perfecto.
Desde el primer día siempre fue un gato muy querido tanto por mí, como por mi esposa, y aunque ambos tengamos modos diferentes de relacionarnos con las mascotas, fue imposible no desarrollar una relación cercana con aquél gatito lleno de cariño. Especialmente con Sandra, mi esposa, El Mai tuvo una fuerte conexión, pues fue ella quien se mantuvo paciente y atenta a cualquier dolencia o descuido que presentara el gatito, llevándolo a un estado de verdadero gozo y aparente buena salud.
Ya instalado en casa, Mai comenzó a darnos días de felicidad, convirtiéndose en la atracción principal de la casa, mañana, tarde o noche, era impresionante ver su vivacidad y energía todos los días. Desde que subía y bajaba por cada rincón de la casa, sus saltos al regazo de mi esposa, sus baños de sol en una tarde calurosa…muy pronto había encontrado su hogar.
Desgraciadamente esos preciados días no duraron lo suficiente, un día notamos que Mai no corría como antes, permanecía horas acostado sin maullar y en las múltiples ocasiones que lo llevamos al veterinario no encontrábamos respuestas concretas al malestar que lo atormentaba. Con el paso de los días iba perdiendo peso, su apetito, y su característica energía se iba deteriorando.
En un intento desesperado de encontrar una solución, acudimos al hospital de la Ciudad de México en donde se atienden a los gatos en un modo más profundo, y después de muchos estudios nos comunicaron que Mai padecía de un mal genético que estaba afectando su sistema gástrico rápidamente. Se trataba de una obstrucción intestinal que implicaba incluso un riesgo muy alto al operarlo, pero no teníamos otra opción.
Después de una muy dramática y riesgosa cirugía, el Mai se despidió de nosotros en Mayo del 2023, dejando un profundo dolor en nuestros corazones después de haber encontrado un compañero de felicidad en nuestras vidas.
Confieso que lloramos y a pesar del corto tiempo, marcó un profundo dolor en nuestro corazón.